sábado, 30 de junio de 2012

No los dejamos ir


¿Para qué me la jugué con un título picante en la pasada crónica? El único papagayo que cambió con respecto al equipo de la fecha anterior viene a definir el partido y me deja como un pelotudo en frente de todos los internautas. Momento muy ingrato en mi vida pero no queda otra que admitirlo. Yo me equivoqué y pagué pero… los botines de Santi G no se manchan. Igual, si me van a responder así por cada título que les dedico, empiezo a putearlos a los cuatro vientos.

Importante victoria para seguir sumando de a tres, decirle “¡quítate, quítate!” a la promoción y terminar la primera etapa con la frente bien en alto, como el tres de Matadores (malazo el chiste pero me pone chocho).

Linda siestita nos pegamos en los primeros quince minutos. Les regalamos la pelota y un par de situaciones más que claras que, por suerte, no las aprovecharon. A todo esto se nos sumó la lesión de “Porcelana” Gibert que va a tener que laburar para sacarse este apodo o, por lo menos, durar más de veinte minutos (Mirá quien lo dice).

Ya el Bordó se había asentado en la cancha con el paso de los minutos, avisó en un par de ocasiones y hasta se paró más adelante. Sin embargo, otra vez Don Pinchazo se hacía presente. Sheiko que se lesiona luego de un paupérrimo saque de arco emulando a Costacurta. Para mí luego de semejante humillación acusó men-tirón, pero no contó con mi memoria de elefante para el escrache ajeno. No pasó mucho más en un primer tiempo un tanto pobretón. 0 a 0 y a refrescarse.

En el segundo tiempo se sacó más provecho por las bandas. La entrada del incansable Diego le dio más opciones a Luquitas, que se le notaba la predisposición para subir pero un pequeño desamor por el compromiso defensivo.

El partido prometía morir en empate, pocas cosas sobresalían y lo poco que había, se desperdiciaba. Todo era gris como el cielo hasta que por el sector izquierdo salió el sol. Recuperación en mitad de cancha del Ironman, pase rápido para el “Fifí” Marincovich que hizo lo mismo con el Vidaurraca. La pared con el rulo lo dejó adentro del área y el niño de los cabellos dorados cruzó la bocha para desatar el grito ronco de los mozokoteros.

Pocos minutos después del gol tuvimos otra chance en los pies del “Sapito” Caride. Mano a mano, el arquero saliendo y el defensor relegado. Situación óptima para cerrar el partido. Era hacerlo y esperar de brazos cruzados hasta que el juez pite el final. Pero no, nuestro delantero tiene menos definición que la cámara del celular de Diego y la pelota que se va haciéndole “muaa” al palo.

Quince minutos de sufrimiento, de angustia y de dudas que se superaron con garra y cabeza para este tipo de partidos. Bien Mazoko, examen superado. Lo que cuesta se disfruta el doble dice un viejo refrán. A seguir por esta senda de goce que vienen dos partidos claves. ¡A no aflojar!

Y ahora, nuevo segmento en estas crónicas. Los premios bizarros. Algunos serán codiciados y a otros se los querrá desconocer. Pero aquí van, estos son:

Premio supercaliFRAGIListicoespialidoso: Medio previsible pero bueno, se lo llevaron
Los vejetes con sus tirones.

Premio Gandalf (You Shall Not Pass): Impasable Guidito hoy, sobre todo en el segundo tiempo siga así.

Premio Garrotera: Es para el “Spicy” Caride por su ya mencionado mano a mano y para vos Juako por la del primer tiempo. ¿Te pensás que tu vuelta iba a ser todo color de rosas?

Premio Tarjetero: Para quien escribe estas líneas por su afirmación y disposición para jugar pero que en el momento de la verdad se borra como los conocidos RR.PPenes.

Premio Sopita Quick: Para la “Pantera” Martierena que en dos minutos ya está bien caliente.

Premio Kung Fu Panda: Para el Juanminator. Por oso y por las patadas al aire y a lo que venga con tal de sacar la pelota cerca del área.

Premio Consuelo: Para la Roja. El vestuario habló por si solo y hay que animarte con algo. Mucho Dota pero poco dotado.

#AmorBaldosero: Mazoko y la cumbia. Diego y las llegadas tardes. Tomi y la resaca. Guido y las gordas.

sábado, 23 de junio de 2012

¡Juako no vuelvas más!


¡Así es señores, volvimos! Como buen periodismo berreta estamos sólo en las buenas. Nos sumamos a los festejos y nos borramos en las derrotas. Gritamos nuestros goles a lo Caruso Lombardi y en los ajenos nos metemos bien adentro del banco de suplentes a lo Angelito Cappa. Esta vez Mazoko metió cinco. ¿Cinco? Pellizcame que estoy soñando. Bueno, si me describís a la defensa rival está bien, te creo. Igual hoy estamos para creernos que le ganamos al Barça. No importa, somos Caruso x5 y hay que vender humo alguna vez en la vida. Prosigamos con la tan ¿esperada? crónica.

“Veni, vidi, vici” (Vine, vi, vencí) fueron las palabras de Julio Cesar al Senado romano para describir lo corta y fácil que fue su victoria sobre Farnaces II Del Ponto en la batalla de Zela allá por el año 47 A.C. Un “trámite” diríamos en estos tiempos modernos. Pero vamos a continuar produciendo humo y nos imaginamos a los once mazokoteros como gladiadores romanos sedientos de victoria, esa dulce ambrosía que se nos venía negando hace ya rato largo.

Poco tiempo de partido y el “Crocante” Caride pescó una pelota en el nudo de los centrales y se marchó derechito al gol. –Se tropieza- decían unos. –Carideeeeeeee- decían otros. Sin embargo, el rulo con su confianza ciega no sólo difinió bien, sino que además lesionó al arquero. Two birds from one shot y Mazoko 1 a 0 desde el vestuario.

El partido se fue amesetando, Electro lo fue a buscar obligado y sus delanteros molestaron un poquito pero el “Muro” Armano y el “Sheriff” Sheiko (casi me olvido, te manda saludos Aranés y Roperto) estuvieron firmes, sin complicaciones. Y ahí nomás apareció Lucas. Otro mano a mano regalado por la floja defensa y el pibe diez que sacó a pasear al arquero para poner el 2 a 0.

Creo que por primera vez no hubo caras largas ni reproches en el entretiempo. Nos mirábamos con caras de asombro y de complicidad. Nos reímos de los anteojos del Toro y a jugar la segunda mitad.
 
¡Qué lindo gol el tercero! Corajeada del capi que se vistió de Ayala para despejar de cabeza, de Mascherano para correr e ir a trabar, y de Romaaaaaaaan para meter el pase-gol a un Gio que no se quería ir a China sin hacer otro gol.

El descuento de ellos no alteró mucho las cosas. El bordó seguía inexplicablemente confiado y jugaba en campo rival. Así fue como llegó el cuaderno en manos de la “Pantera” Martierena (on fire con los apodos hoy) que no se quedó conforme y ya para el final volvió a humectar y dejó en claro por qué es el goleador anual de este limitado equipo.

No había mucho más que hacer o decir. El árbitro pitó el final y Mazoko se quedó con tres puntos importantísimos.

Hace mucho que no ganábamos. Extrañaba esa sensación. La semana entrante será diferente. El Sol brillará con más intensidad, volveré a escuchar los pajaritos cantar, seguramente el viaje en subte será más rápido y entretenido y la predisposición para atender en clase será otra. ¡Que lindo es ganar! Espero que no se corte para, por lo menos, seguir escribiendo.