¿Para qué me la jugué con un título picante en la pasada crónica?
El único papagayo que cambió con respecto al equipo de la fecha anterior viene
a definir el partido y me deja como un pelotudo en frente de todos los
internautas. Momento muy ingrato en mi vida pero no queda otra que admitirlo. Yo
me equivoqué y pagué pero… los botines de Santi G no se manchan. Igual, si me
van a responder así por cada título que les dedico, empiezo a putearlos a los
cuatro vientos.
Importante victoria para seguir sumando de a tres, decirle “¡quítate,
quítate!” a la promoción y terminar la primera etapa con la frente bien en
alto, como el tres de Matadores (malazo el chiste pero me pone chocho).
Linda siestita nos pegamos en los primeros quince minutos. Les
regalamos la pelota y un par de situaciones más que claras que, por suerte, no
las aprovecharon. A todo esto se nos sumó la lesión de “Porcelana” Gibert que
va a tener que laburar para sacarse este apodo o, por lo menos, durar más de
veinte minutos (Mirá quien lo dice).
Ya el Bordó se había asentado en la cancha con el paso de
los minutos, avisó en un par de ocasiones y hasta se paró más adelante. Sin
embargo, otra vez Don Pinchazo se hacía presente. Sheiko que se lesiona luego
de un paupérrimo saque de arco emulando a Costacurta. Para mí luego de
semejante humillación acusó men-tirón, pero no contó con mi memoria de elefante
para el escrache ajeno. No pasó mucho más en un primer tiempo un tanto pobretón.
0 a 0 y a
refrescarse.
En el segundo tiempo se sacó más provecho por las bandas. La
entrada del incansable Diego le dio más opciones a Luquitas, que se le notaba
la predisposición para subir pero un pequeño desamor por el compromiso
defensivo.
El partido prometía morir en empate, pocas cosas sobresalían
y lo poco que había, se desperdiciaba. Todo era gris como el cielo hasta que
por el sector izquierdo salió el sol. Recuperación en mitad de cancha del
Ironman, pase rápido para el “Fifí” Marincovich que hizo lo mismo con el
Vidaurraca. La pared con el rulo lo dejó adentro del área y el niño de los
cabellos dorados cruzó la bocha para desatar el grito ronco de los mozokoteros.
Pocos minutos después del gol tuvimos otra chance en los
pies del “Sapito” Caride. Mano a mano, el arquero saliendo y el defensor
relegado. Situación óptima para cerrar el partido. Era hacerlo y esperar de
brazos cruzados hasta que el juez pite el final. Pero no, nuestro delantero
tiene menos definición que la cámara del celular de Diego y la pelota que se va
haciéndole “muaa” al palo.
Quince minutos de sufrimiento, de angustia y de dudas que se
superaron con garra y cabeza para este tipo de partidos. Bien Mazoko, examen
superado. Lo que cuesta se disfruta el doble dice un viejo refrán. A seguir por
esta senda de goce que vienen dos partidos claves. ¡A no aflojar!
Y ahora, nuevo segmento en estas crónicas. Los premios
bizarros. Algunos serán codiciados y a otros se los querrá desconocer. Pero aquí
van, estos son:
Premio supercaliFRAGIListicoespialidoso: Medio previsible pero bueno, se lo
llevaron
Los vejetes con sus tirones.
Premio Gandalf (You Shall Not Pass): Impasable Guidito hoy, sobre
todo en el segundo tiempo siga así.
Premio Garrotera: Es para el “Spicy” Caride por su ya
mencionado mano a mano y para vos Juako por la del primer tiempo. ¿Te pensás
que tu vuelta iba a ser todo color de rosas?
Premio Tarjetero: Para quien escribe estas líneas por su
afirmación y disposición para jugar pero que en el momento de la verdad se
borra como los conocidos RR.PPenes.
Premio Sopita Quick: Para la “Pantera” Martierena que en dos
minutos ya está bien caliente.
Premio Kung Fu Panda: Para el Juanminator. Por oso y por las
patadas al aire y a lo que venga con tal de sacar la pelota cerca del área.
Premio Consuelo: Para la Roja.
El vestuario habló por si solo y hay que animarte con algo. Mucho
Dota pero poco dotado.
#AmorBaldosero: Mazoko y la cumbia. Diego y las llegadas
tardes. Tomi y la resaca. Guido y las gordas.