Partido complicado en los papeles el que nos disponíamos a
jugar. Convivíamos con la promoción antes de que la pelota rodara y un traspié nos
dejaba a unos míseros tres puntos del fantasma del descenso. No sé si alguien más
sabía todo esto, pero le agradezco de antemano el no haberlo hecho público en
la preparación al encuentro, debido al miedo que hubiese puesto en nuestras
cabecitas.
Por suerte la mentalidad del equipo era otra. “Hay que
aprovechar que Makondo perdió así lo pasamos” se escuchaba mientras nos vestíamos
de bordó. El pedido se transformó en voluntad y esta, en tres puntos valiosos
para la lucha de ya no sé qué. ¿Será para zafar del descenso? ¿De la promoción?
¿Estamos para la promo de arriba? ¿Me la juego y pronostico directo? Lo que si
sé es que todo depende de nosotros. Con el razonamiento de partido a partido
nos está yendo bien. Estos últimos partidos eran para salir de abajo. Ahora el
siguiente será para prenderse en la lucha de arriba. ¿Nace un nuevo Tigre en las
entrañas de Mazoko?
Parecidos hay. Tenemos a Petre que como Javi García dejó las
cagadas de lado y se puso a atajar en serio. Guido trabando todo y tiñéndose de
Castaño. Juli conduciendo al equipo a lo Román Martinez. El Rulo jugando a lo
Chino Luna como decía el famoso trapo colgado en Victoria, “100% huevo,
sacrificio y humildad”. Bueno, la humildad te la debe, pero vale la comparación.
Con poco recambio y un wachiturro de hinchada Mazoko
comenzaba a mover la pelota. El ya paupérrimo estado de la cancha y la pelota
perdiendo gajos a medida que pasaban los minutos (para mi que esta fue una que
cayó desde afuera y la capitanía pagó con la misma moneda) dificultaban el
juego asociado. Sin embargo, nos la rebuscamos para hacer tres pases seguidos.
Partido parejo sin llegadas claras y en una de esas el “Pescador” Caride que se
llevó un rebote de los centrales y vacunó ante la salida del arquero. ¡Griteló
señora, griteló! Mazoko arriba por uno y la paja que quedaba una eternidad por
jugar.
A todo esto nos dimos cuenta que el wachiturro hinchaba por
Kapüten, y los cascotazos no se hicieron esperar. Lamentamos profundamente que
ningún cascote haya impactado sobre la humanidad de nuestro arquero. De esa
forma, estas líneas hubiesen sido muchísimo más graciosas.
Lo que no fue para nada gracioso fue la lesión de nuestro
distinto, el autodenominado “mágico” Casey. Desde acá esperamos que no sea nada
y le deseamos una pronta recuperación. Igual el tipo cumplió. Hizo lo que dijo
que iba a hacer. Se puso la diez y confundió al rival, que pensó que se trataba
de un tipo habilidoso y le fue con los tapones de punta. Caíste en la trampa picarón.
Debo admitir que la lesión de nuestro pibe diez no me jugó
nada a favor. El cambio que me habían prometido en el entretiempo no fue
posible y tuve que jugar 45’
más, algo de lo que mi rodilla se está quejando en este preciso momento.
Por suerte en el segundo tiempo los Roperto boys no tuvieron
muchas llegadas. Salvo un gran centro que tiró el ocho desde la derecha… para,
para. Acá me dicen que fue Guido el que tiró el centro. ¿Nuestro Guido? Cosa
rara…
Luego de 5’
de adicionado el juez lo terminó. Otra victoria para seguir escalando. Diez
puntos de doce. A seguir así y por favor Gibert no te lesiones más que jugar
noventa minutos me deja destruido.
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