¡Así es señores, volvimos! Como buen periodismo berreta
estamos sólo en las buenas. Nos sumamos a los festejos y nos borramos en las
derrotas. Gritamos nuestros goles a lo Caruso Lombardi y en los ajenos nos
metemos bien adentro del banco de suplentes a lo Angelito Cappa. Esta vez
Mazoko metió cinco. ¿Cinco? Pellizcame que estoy soñando. Bueno, si me describís
a la defensa rival está bien, te creo. Igual hoy estamos para creernos que le
ganamos al Barça. No importa, somos Caruso x5 y hay que vender humo alguna vez
en la vida. Prosigamos con la tan ¿esperada? crónica.
“Veni, vidi, vici” (Vine, vi, vencí) fueron las palabras de
Julio Cesar al Senado romano para describir lo corta y fácil que fue su
victoria sobre Farnaces II Del Ponto en la batalla de Zela allá por el año 47 A.C. Un “trámite” diríamos
en estos tiempos modernos. Pero vamos a continuar produciendo humo y nos
imaginamos a los once mazokoteros como gladiadores romanos sedientos de
victoria, esa dulce ambrosía que se nos venía negando hace ya rato largo.
Poco tiempo de partido y el “Crocante” Caride pescó una
pelota en el nudo de los centrales y se marchó derechito al gol. –Se tropieza-
decían unos. –Carideeeeeeee- decían otros. Sin embargo, el rulo con su
confianza ciega no sólo difinió bien, sino que además lesionó al arquero. Two
birds from one shot y Mazoko 1 a
0 desde el vestuario.
El partido se fue amesetando, Electro lo fue a buscar
obligado y sus delanteros molestaron un poquito pero el “Muro” Armano y el
“Sheriff” Sheiko (casi me olvido, te manda saludos Aranés y Roperto) estuvieron
firmes, sin complicaciones. Y ahí nomás apareció Lucas. Otro mano a mano
regalado por la floja defensa y el pibe diez que sacó a pasear al arquero para
poner el 2 a
0.
Creo que por primera vez no hubo caras largas ni reproches
en el entretiempo. Nos mirábamos con caras de asombro y de complicidad. Nos
reímos de los anteojos del Toro y a jugar la segunda mitad.
¡Qué lindo gol el tercero! Corajeada del capi que se vistió
de Ayala para despejar de cabeza, de Mascherano para correr e ir a trabar, y de
Romaaaaaaaan para meter el pase-gol a un Gio que no se quería ir a China sin
hacer otro gol.
El descuento de ellos no alteró mucho las cosas. El bordó
seguía inexplicablemente confiado y jugaba en campo rival. Así fue como llegó
el cuaderno en manos de la “Pantera” Martierena (on fire con los apodos hoy)
que no se quedó conforme y ya para el final volvió a humectar y dejó en claro
por qué es el goleador anual de este limitado equipo.
No había mucho más que hacer o decir. El árbitro pitó el
final y Mazoko se quedó con tres puntos importantísimos.
Hace mucho que no ganábamos. Extrañaba esa sensación. La
semana entrante será diferente. El Sol brillará con más intensidad, volveré a
escuchar los pajaritos cantar, seguramente el viaje en subte será más rápido y
entretenido y la predisposición para atender en clase será otra. ¡Que lindo es
ganar! Espero que no se corte para, por lo menos, seguir escribiendo.
y tu "enorme" despliegue y gran capacidad para abordar tanto la defensa como el ataque no la incluiste? jaja Gran cronica :o
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